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Turkmenistán, el país que prohibió el coronavirus y no registra casos

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En el mundo, solo 12 países no registran casos oficiales de Coronavirus.

Uno de ellos es Turkmenistán. Está en Asia Central y es gobernado desde 2006 por un excéntrico presidente, que prohibió mencionar al virus e incluso usar barbijos.

Así, quien mencione al famoso Covid-19 en la vía pública, o incluso se atreva a usar un barbijo, puede ser multado y hasta ¡ir a la cárcel!

El virus no se menciona en los documentos oficiales ni en los medios de comunicación.

Esto sucede en este país asiático de casi 6 millones de habitantes cuyo gobierno afirma no tener infectados pese a compartir casi mil kilómetros de frontera con Irán, que registra 140.000 contagiados y más de 7.500 muertes. La capital turkmena, Ashgabat, está a solo 60 kilómetros de la frontera con Irán.

Según publica el viajero Manuel Dopazo en un blog en el sitio diario información, si un enfermo presenta síntomas compatibles con Covid-19, se le diagnostica “enfermedad respiratoria” o “enfermedad vírica estacional”, y se le recetan remedios naturales con hierbas medicinales, entre ellas la “yuzarlik”, tan popular que distintos personajes aparecen por televisión aconsejando su consumo como infusión, y lo propio hace el presidente del país, Kurbanguly Berdymukhamedov.

Incluso la organización Reporteros sin Fronteras denunció ya a fines de marzo la manipulación informativa: “Esta negación de información no solo pone en peligro a los ciudadanos turcomanos más expuestos, sino que refuerza el autoritarismo impuesto por el presidente Gurbanguly Berdymukhamedov”.

Este excéntrico mandatario, que se hace llamar “El protector” y gobierna el país con mano dura desde 2006, decidió prohibir el término apenas el virus comenzó a expandirse más allá de Wuhan, donde se originó, preocupado porque pudiera poner en duda su campaña de que el país se encuentra en plena “fase de felicidad”.

Y aunque inicialmente ordenó un estricto confinamiento a la población, luego relajó las medidas, fomentando incluso reuniones masivas y eventos deportivos.

El 8 de abril, por ejemplo, encabezó actos para celebrar el Día Internacional de la Salud, ignorando las recomendaciones sobre distanciamiento social. Luego participó en una excursión en bicicleta y más tarde se fue a hacer equitación, todo lo cual fue transmitido por la televisión local.

El presidente de uno de los países más cerrados del mundo –solo se puede ingresar como turista acompañado de un guía y con todos los servicios contratados previamente-, y poseedor del 10% de las reservas mundiales de gas natural, hizo desde su llegada al poder un culto a la personalidad, y bautizó con su nombre calles, plazas y mezquitas, levantó una gigantesca estatua de él mismo montando a caballo en una de las plazas centrales de la capital y publicó varios libros que inundan librerías, bibliotecas y escuelas.

A este ex odontólogo que fue vice primer ministro del anterior dictador turkmeno, Saparmyrat Nyýazow, lo califican también de dictador, ya que, aunque desde 2006 ganó varias elecciones, siempre fue bajo sospechas y denuncias de fraude.

Ahora decidió ir más lejos, y declarar por decreto que Turkmenistán, su país de “gente feliz”, está “libre de coronavirus”.

Fuente: Clarin