Aportando mayor confort a las vacas producen más litros diarios

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Uno de los mayores desafíos que tiene la producción lechera por delante es cómo lograr una mayor productividad por vaca sin que el estrés afecte el bienestar animal y en las XLV Jornadas Uruguayas de Buiatría de Paysandú, Fernando Bargo, consultor privado en alimentación de vacas lecheras y docente de Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, planteó otra alternativa: “mayor producción, menor estrés animal”, lo que para este experto es “otra forma de ver el bienestar animal”.

Si bien existe el paradigma que las vacas lecheras expuestas a manejos que aumenten la producción sufren estrés y enfermedades asociadas con el aumento de la producción, investigaciones de la Universidad de Arizona proponen que los controles para atender las propiedades definidas por un estado fisiológico determinado, operan para preservar la estabilidad fisiológica y el bienestar animal en un amplio rango de situaciones adversas o percibidas como adversas. Un ejemplo clásico es el estrés calórico, en el verano, que causa en el animal que deje de comer para reducir el incremento de calor con la alimentación y una baja en la producción de leche.

Las investigaciones de la Universidad de Arizona promueven que “la coordinación de los procesos biológicos es una de las claves de la producción de leche y enfatiza la importancia de reconocer que el desempeño productivo es el mejor indicador de salud y bienestar animal”.

Experiencia. Basándose en esos resultados, el experto argentino demostró que “vacas más cómodas son vacas más rentables”.

En ese sentido mostró una experiencia realizada en la lechería del Grupo Chiavassa, en la Provincia de Santa Fé, que ordeña 1.000 vacas día en un sistema de confinamiento con dieta totalmente mezclada (con el uso de un mixer). El grupo maneja la dieta en base a tres pilares: excelente calidad de forraje; Alta eficiencia de conversión y estricto control del proceso de alimentación.

 

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