Editorial 6 de Enero 2017

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La celebración de la llegada de los Reyes a honrar al niño Dios, según la creencia católica, marca la última de las llamadas fiestas tradicionales de fin y principio de año.-

Cuánto de místico, cuánto de realidad en esta fiesta, que quiénes no profesan la religión la nombran en los almanaques como día de los niños.- De otra manera marca la forma de cómo se celebra, (aunque no se diferencia en mucho de la leyenda) llevando regalos a los más pequeños, rememorando los obsequios que los Reyes entregaron al niño Dios recién nacido.-

Hoy lo importante es ver los alegres ojos de los niños recibiendo sus regalos al pie del pesebre o arbolito, luego de una tensa noche de espera intentando descubrir el momento mismo de la llegada y de que el o los camellos tomen el agua o la vuelquen, o coman el pasto que con tanto amor se cortò del césped o del terreno de enfrente.- Y destacar en la fecha  la labor de las instituciones sociales que en cada una de las ciudades organizan la entrega colectiva de regalos  para la mayoría de los niños de cada ciudad.-

Pero también debemos reflexionar que, si nos retrotraemos a la historia mítica, la llegada de los Reyes tiene las distintas secuencias de mostrar a los poderosos del mundo, que creen en el seguimiento de esa misteriosa estrella luminosa, que les haría llegar al lugar, para rendir homenaje a quien sería el enviado de Dios.- El reconocimiento de los mortales a un ser superior que venía a cumplir con las escrituras de los profetas.-  Y por otro lado el ansia del poder terrenal de un Herodes de querer poner a su servicio la llegada de estos Reyes mostrándole el lugar del nacimiento para eliminar al recién nacido.-

Reflexionemos hoy sobre la eterna lucha del bien sobre el mal.- Del ansia de poder que extralimita a los hombres, haciéndoles perder la razón a tal punto de olvidarse que cada uno disfrutamos unos pocos años de esta tierra que es milenaria y que el fin de nuestro cuerpo es igual para todos.-

Si el fin de todos los seres nos es igual, tratemos que la vida de todos pueda ser de la misma manera y el que puede DE; y el que reciba reconozca la acción.- El ejemplo de los poderosos Reyes doblando sus rodillas ante un niño indefenso, en quien confiaban podría llegar a ser un hito de la historia, nos muestra claramente el ejemplo a seguir.-

Esta es la opinión de Radio del Oeste

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